Cada vez que empieza la música y exalta el sentido, cada vez que se abren los dedos como portales de aire, cada vez que termino con la paciencia y fracturo el piso desde el mismísimo corazón.
En ocasiones adicto al desequilibrio, fanático de vértigo, hambriento de abismos, pequeños y hogareños abismos; en ocasiones celoso de las mariposas, exquisita libertad de alas, que tanto anhelo, que tanto pido, cada vez que soplo alguna vela o se me cae una que otra pestaña.
Cada vez, cada vez, cada vez, que decido bailar.
~
miércoles, 19 de enero de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario